Ejercicio Terapéutico

 

El ejercicio terapéutico, es aquel ejercicio destinado a  prevenir o mejorar problemas específicos de índole médica. Lo hace trabajando diferentes cualidades físiológicas como la fuerza, la flexibilidad y la resistencia. Debe hacerse en la cuantía y cualidad necesarias, dependiendo del problema con el que nos enfrentemos. Esta cantidad y cualidad es lo que habitualmente denominamos dosis de ejercicio. Con la actividad física, el entrenamiento o la práctica de algún deporte vamos a conseguir restaurar o mejorar la capacidad funcional del individuo. Previniendo la discapacidad, dotándole de independencia para las actividades de la vida diaria. Así, no solo mejoraremos la forma física, si no la sensación de bienestar y el estado de salud general.

 

EJERCICIO FÍSICO COMO MEDICINA (Exerciseismedicine®)

A través de la práctica del ejercicio físico conseguiremos individuos mas independientes y sanos. Personas con menor necesidad de tratamiento farmacológico y de cuidados médicos a lo largo de todo el espectro vital. Cualquier individuo puede beneficiarse del ejercicio físico terapéutico pero es especialmente importante en aquellos de mas edad o mas enfermos. En estos estará destinado a a prevenir los déficits relacionados con la inactividad y el envejecimiento, y concretamente, la pérdida de masa muscular. La masa muscular y su funcionalidad (entendida como fuerza útil), junto con el fitness cardiorespiratorio son los mejores predictores de muerte anticipada que se conocen. Mejorar en estos dos aspectos gracias al ejercicio, nos mantendrá libres de enfermedad durante mas tiempo en nuestra vida.

 

¿Quién se puede beneficiar de un Entrenamiento Terapeútico?

Muchas personas piensan que este tipo de ejercicio es exclusivo de personas enfermas y/o con patologías, mas o menos graves. Durante el periodo de rehabilitación tras una enfermedad aguda o tras un periodo de hospitalización. Sin embargo, también puede tener por objeto, preacondicionar, por ejemplo, antes de someterse a un proceso quirúrgico. Donde ha demostrado ser de muchísima utilidad para la prevención de las complicaciones postquirúrgicas e incluso para prevenir la mortalidad. Esta evidencia es sólida en cirugía de cáncer colorrectal o cirugía cardíaca.

Hoy en día también conocemos los beneficios que aportaría un programa de entrenamiento intrahospitalario en pacientes ingresados. Se ha determinado que no solo disminuye la estancia hospitalaria, si no los reingresos, la capacidad funcional al alta e incluso el deterioro cognitivo en los pacientes de mayor edad. También los programas de ejercicio se pueden orientar como parte de poblaciones especiales como es el caso del tratamiento de los pacientes oncológicos. Cada vez es mayor la experiencia en este tipo de pacientes, donde se consigue mejor supervivencia a largo plazo y mejor tolerabilidad a las sesiones de quimioterapia, por poner varios ejemplos.

Prevención de patologías crónicas

No hay que olvidar, sin embargo, que el mejor escenario para la realización de ejercicio físico es en la prevención. Mas concretamente de patologías crónicas no transmisibles y en el control de los factores de riesgo cardiovascular como la hipertensión arterial o la diabetes mellitus. Bien aplicado, puede permitir reducir drásticamente la necesidad de medicación o la polifarmacia.

Todas estas rutinas de entrenamiento que se realizan en enfermos, se basarán en ejercicios que remedan gestos de la vida cotidiana donde será necesario realizar unos esfuerzos progresivamente superiores para alcanzar los objetivos paulatinamente. Estos entrenamientos se iniciarán una vez realizada una valoración médica que permita su desarrollo en un marco de seguridad y confianza para el paciente.

Además, el ejercicio terapeútico también hace referencia a aquel que es aplicado en fisioterapia a la rehabilitación deportiva de lesiones, siendo su misión recuperar las funciones de las partes del cuerpo que están dañadas. A través de este entrenamiento conseguiremos recuperar las estructuras muculo-esqueléticas y volver a obtener un rendimiento óptimo. Por tanto, cualquier tipo de persona puede necesitar este tipo de entrenamiento, no es necesario padecer una enfermedad. Simplemente una persona sana, con una movilidad reducida, puede llegar a mejorar su calidad de vida si desarrollar ejercicio físico bien planificado.

Es decir, el ejercicio físico es para todos.

 

Ejercicio terapéutico para todos

Ejercicio terapéutico asistido.

¿Qué enfermedades se benefician más del ejercicio terapeutico?

Existe evidencia científica del beneficio del entrenamiento terapeútico en mas de 34 entidades clínicas. Empezando por las alteraciones cardiopulmonares donde podríamos incluir la insuficiencia cardíaca, el asma, el EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica), la cardiopatia isquemica, la hipertension y terminando por la, tan prevalente, diabetes mellitus, y pasando por pacientes con lesiones de médula, patología neurodegenerativa o trastornos psiquiátricos como la depresión o la ansiedad.

Si ponemos como ejemplo a un paciente con EPOC, la mejoría de la disnea y la capacidad para soportar el ejercicio físico serán mas que evidentes. En el pacientes con hipertensión ha demostrado un efecto tan beneficioso como el de algunos fármacos para su control. En cardiopatía isquémica, si bien no se ha podido demostrar una reducción de la mortalidad (por el momento), si en la calidad de vida y en el tiempo libre de isquemia. Y así, con una lista infinita de mejoras en cada una de las enfermedades.

En el plano deportivo o más musculo-esquelético, cualquier lesión se puede beneficiar ser tratada con un buen plan de ejercicio terépeutico. Otras veces no son lesiones estructurales claras, como por ejemplo, el dolor crónico de cuello o lumbar. Aquí claramente ha mostrado ser un arma mas beneficiosa que los fármacos o las clásicas inmovilizaciones.

 

¿Cómo actúa el ejercicio terapéutico?

El entrenamiento ayuda a mejorar la resistencia cardiovascular, la fuerza muscular, la flexibilidad, el equilibrio y la estabilidad y la coordinación motora.

Cabe destacar entre sus muchos beneficios globales:

  • Ayuda a prevenir lesiones o enfermedad.

El entrenamiento consigue la adecuada adaptación de las estructuras corporales para cuando estas tengan que exponerse a un ejercicio o acción determinada. Si la estructura está preparada, afrontará el desafío con garantías y sin riesgo de rotura o dolor. Pero además, en pacientes añosos, dotarlos de una adecuada fuerza en miembros inferiores, evitará en gran medida el riesgo de caída y consecuentemente, las frácturas. Hay que recordar que para algunos individuos, las frácturas de cadera, son el último evento vital.

  • Los efectos beneficiosos sobre la composición corporal.

Mejora de la masa muscular y disminución de la masa grasa total, visceral y central. Junto con el efecto sobre la mejora del perfil lipídico, conseguirán reducir el riesgo vascular y prevenir la aparición de eventos cardiovasculares. Hoy en día sigue siendo la principal causa de mortalidad en los países industrializados. La mejora de la sensibilidad a la insulina, retardará o mejorará el control diabetológico.

  • La realización de ejercicio físico.

Evitar el aumento del sedentarismo, se relaciona con el riesgo de cáncer.

  • Mejora el equilibrio y la estabilidad.

Estas cualidades están íntimamente relacionadas con el riesgo de caída en las personas mas mayores. El desarrollo de estas capacidades consigue disminuir el riesgo de fractura y el elevado coste personal y sociosanitario relacionado con este evento.

  • Mejora la movilidad.

La realización de ejercicio, nos va a dotar de mayor independencia. Ser capaces de transportar o distribuir pesos de diferente cuantía nos facilitará enormemente la realización de las actividades de la vida diaria.

  • Reduce, y también elimina, dolores musculares y articulares.

Es un tratamiento indicado en pacientes que sufren síndromes de sensibilización central como la fibromialgia o los síndromes de fatiga crónica.

  • Ayuda a la recuperación tras una cirugía.

Incluso en muchos casos, esta es podría evitarse, como por ejemplo en el dolor lumbar crónico y la patología discal.

  • Mejora el estrés y ayuda a la conciliación del sueño.

Ha mostrado amplios beneficios en el manejo sintomático de diferentes enfermedades psiquiátricas.

 

¿Cómo se lleva a cabo un entrenamiento con intención terapéutica?

Cada paciente requerirá de unas características del entrenamiento terapéutico concretas que debe ser especifico para cada caso. El preparador físico y el médico, tendrán que diseñar una rutina individual, adaptada para cada sujeto. Cada rutina de entrenamiento requiere utilizar movimientos específicos para el tipo de lesión o patología del paciente. Necesitaremos combinar con ejercicios de core, ejercicios de miembros superiores e inferiores. El objetivo final sería recuperar las estructuras musculo-esqueleticas y mejorar las adaptaciones cardiorespiratorias para conseguir un mejor estado de salud y evitar otras posibles afecciones. Una rutina de entrenamiento terapéutico donde solo nos centremos en el trabajo aislado de la lesión o del órgano afectado, será un fracaso. Este tipo de ejercicios no van a cumplir ninguno de los propósitos del entrenamiento terapéutico.

Un resumen sería:

“Recuperar la lesión o la patología y trabajar el organismo como un todo para la prevención.”

Una vez el médico ha valorado al paciente, un entrenador va a planificar el entrenamiento terapéutico. En el momento de la programación va a tener en cuenta variables como:

  • Numero de sesiones y unidades de entrenamiento en cada sesión
  • El volumen de entrenamiento
  • La intensidad del ejercicio
  • Duración de los ejercicios y de la recuperación
  • El tipo de entrenamiento.
  • Organización del plan a corto o medio plazo.

Y lo hará así para proporcionar al paciente el mejor de los ejercicios, el mas adaptado a sus habilidades. Se logrará obtener el mayor de los beneficios posibles según sus características individuales.

 

¿Que tipos de ejercicios se pueden incluir en un entrenamiento terapéutico funcional?

La selección del tipo de ejercicios terapéuticos va a depender del objetivo que nos propongamos. Cada tipo de ejercicio será diferente en los requerimientos tanto técnicos como metabolicos o fisiológicos. Por lo que van a variar si son dirigidos a la mejora de la fuerza, la resistencia o la flexibilidad. También estarán determinados por otros elementos de la planificación como:

  • Los antecedentes médicos, los antecedentes deportivos (la experiencia que el paciente puede tener con determinado deporte, que le hace que los gestos técnicos sean conocidos y mas fáciles de realizar).
  • Las preferencias (habrá pacientes que prefieran entrenar bajo techo y otros siempre al aire libre).
  • La disponibilidad en función dela vida laboral, etc.

Cuando el entrenamiento se dirige principalmente a la mejora de la salud, los ejercicios tendrán un valor primordialmente condicional. Con baja demanda técnica y poco específicos de un deporte en concreto. Estarán mas bien orientados a la realización y recuperación de las actividades diarias.

Tipos de pacientes y patologías

Cada paciente y cada patología van a requerir ejercicios diferentes siempre sin perder de vista la mejoría de la calidad de vida. No existen ejercicios prohibidos, simplemente hay que adecuar el ejercicio a la patología de cada uno. El ejercicio terapéutico debe de estar bien ejecutado y cuidado. Habrá ejercicios que necesiten de una preparación previa para poder llegar a realizarlos. Una sucesión de rutinas preparatorias que nos ayudaran a evitar posibles lesiones en esos ejercicios mas complejos. Un ejercicio mal aplicado puede provocar una lesión en nuestro paciente, y eso es lo ultimo que queremos.

La evaluación profesional es clave para logar una optima recuperación y prevención. Por eso, siempre deben ser los profesionales del ejercicio los que detallen el plan de entrenamiento para cada paciente y bajo la supervisión de un equipo multidisciplinar.

 

Ejercicio terapéutico para mayores

Ejercicio terapéutico para mayores

Conclusión

Los médicos, y otros profesionales de la salud, deben incluir la evaluación de la actividad física en sus consultas diarias. Deben implementarlo en sus prescripciones dirigidas a la prevención y el tratamiento. El ejercicio terapéutico es una solución eficaz, barata y plausible para las principales enfermedades crónicas más comunes de nuestra sociedad. Su realización conseguirá individuos más libres e independientes, con mejor calidad de vida y con menos riesgo de enfermar. Un entrenamiento terapéutico bien planificado, nos ayudará a conseguir una adherencia prolongada y unos hábitos de vida saludables de por vida.